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Sillas de ruedas para perros

Facilita la vida de tu perro minusválido


Una de las motivaciones fundamentales que lleva a muchas personas a adquirir un perro como animal de compañía es la alegría que éste desprende, bien sea a través de sus juegos incansables o bien por los divertidos y agradables paseos que puedes dar diariamente. Pero, desafortunadamente, son numerosas las causas que producen su invalidez física, desde accidentes hasta enfermedades. Con la intención de devolverle la movilidad, se han diseñado unos carros especiales que nos permitirán disfrutar de dichos paseos.

Estos aparatos ortopédicos son el medio más práctico cuando nuestro animal es incapaz de moverse por sí solo. Son perfectamente compatibles con el proceso de rehabilitación que esté llevando a cabo la mascota. Al ofrecer un gran abanico de tamaños, la envergadura del perro no supone un inconveniente.

Una vida mejor
La mayoría de los pacientes que utilizan este medio de transporte para hacerse valer por sí mismos no tarda mucho en acostumbrarse, ya que descubren una oportunidad para seguir desplazándose sin tener que sufrir ni hacer esfuerzos. Este cambio no sólo influye en su rutina, sino que también lo hace en su estado de ánimo, ya que los dueños pasarán de tener un animal triste a disfrutar de un can feliz.

Estos carros facilitan la vida cotidiana, no sólo a la mascota, sino también a los amos de la misma. La incomodidad que supone desplazarlo en brazos se evitará gracias a este innovador sistema.

Cuestión de equilibrio
A lo primero que se tiene que acostumbrar el animal es a mantener el equilibrio para caminar con una mayor rapidez y agilidad. Con la intención de facilitar la armonía del cuerpo, estos sistemas están diseñados para ajustarse al torso del perro, manteniendo una mayor distancia de las patas traseras frente a las delanteras.



Este punto no se sitúa justo en el centro del cuerpo ya que, cuando la mascota se desplaza, su masa corporal se mueve hacia delante. Si no se tuviera en cuenta este factor, el can seguiría sintiendo dolores y no se estaría solucionando nada, ya que la dolencia de las patas posteriores, pasaría también a las delanteras.

Muy fácil de colocar
Para acoplar el carro en el animal hay que introducir en forma de lazada los sostenedores en la ingle. Una vez dado este paso, la cincha del aparato situada en el lado izquierdo, se engancha con la del lado derecho a la vez que se ajusta al cuerpo del perro. Este mismo proceso se realizará en la parte inferior del torso de nuestra mascota, con la única diferencia de que la cincha se sitúa en el extremo inferior derecho.

Posteriormente se pasa a regular la altura de los miembros traseros del can para que rocen el suelo únicamente con la punta de los dedos. Una vez lograda la altura deseada, se procederá a equilibrar las dos cinchas anteriormente nombradas con el fin de que las dos varas queden paralelas entre sí y el carro ortopédico se mantenga en ángulo recto con el suelo y así lograr el perfecto equilibrio.



Para que el animal se acostumbre rápidamente a esta innovadora solución, los primeros días debe caminar en lugares abiertos y libres de obstáculos. En el periodo de una semana, se observará cómo el perro se siente más feliz y enérgico al ver que va recuperando de nuevo la movilidad. Es una perfecta alternativa cuando la displasia de cadera, la obesidad o, simplemente la vejez, afectan a la mascota.