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Piodermia.

RESUMEN.


En este artículo, pretendemos mostrar un proceso patológico, dermatitis y linfadenitis granulomatosa estéril juvenil (celulitis juvenil) que, por su poca frecuencia, modo de presentación, y su respuesta al tratamiento, unido a que existen bastantes aspectos desconocidos, puede ser de interés a los clínicos veterinarios.

Describimos el proceso, su etiopatogenia, descripción clínica, diagnóstico, tratamiento, así como el ejemplo de un caso clínico real donde se analiza el modo de actuación y la evolución que va teniendo el paciente.

INTRODUCCIÓN

DEFINICIÓN


La dermatitis y linfadenitis granulomatosa estéril juvenil, también conocida como celulitis juvenil, piodermia húmeda juvenil, "paperas del cachorro", gurma de los cachorros o adivas del cachorro, es un proceso pustuloso y granulomatoso, poco frecuente y que afecta a la cara, el hocico, pabellones auriculares y linfoglándulas submandibulares de los cachorros.

ETIOPATOGENIA.

La etiología y la patogenia se desconocen.

Se descarta el origen infeccioso, ya que los cultivos son negativos y los examenes bajo microscopía no revelan la presencia de microorganismos, así como con estudios donde se intentó la transmisión de la enfermedad con tejidos alterados, siendo nulo dicho contagio.

Actualmente, se piensa que este proceso está mediado inmunológicamente y quizás, asociado a la vacunación. La buena respuesta a dosis inmunosupresoras de corticosteroides avalan que se trate de una disfunción de origen autoinmune o inmunomediado. También, puede relacionarse dicho proceso, con algún factor de herencia, debido a que parece existir una mayor incidencia en determinadas razas caninas, así, por ejemplo, algunas razas más predispuestas son los Golden Retriever, Setter Gordon y los Dachshund.

Afecta a cachorros de entre 3 semanas y 4 meses de vida. Pueden enfermar uno o varios ejemplares de la camada.

DESCRIPCIÓN CLÍNICA.

El proceso, en estos cachorros afectados, se caracteriza por una tumefacción edematosa aguda de la región de los labios y alrededor del hocico, los párpados y los oídos. Existe pérdida de pelo y dolor en hocico, zonas perioculares y pabellones auriculares.

Con frecuencia existe una supuración ótica bilateral y purulenta. Esta supuración, generalmente, es como consecuencia del inicial eritema difuso y el edema de las orejas, que progresan con rapidez hasta dermatitis pustulosa, erosiva a ulcerativa, y exudativa.

El reconocimiento físico revela una marcada linfadenopatía submandibular. En ocasiones, además de estar aumentados o muy aumentados los ganglios linfáticos submandibulares, también los periféricos pueden encontrarse aumentados de tamaño.

En las áreas afectadas de la piel, con el paso de las horas (dentro de las 24 a 48 horas tras iniciarse el proceso), comienzan a desarrollar pápulas y pústulas, fundamentalmente en la cara interna de ambos pabellones auriculares. Las lesiones, si siguen progresando, darán lugar a lesiones que fistulizan, drenan y se acumulan costras. Se forman grietas y fisuras en el hocico y los labios y estas áreas pueden desarrollar senos supurantes.

Los cachorros afectados pueden presentar signos sistémicos de pirexia, anorexia y malestar general.

El intenso proceso inflamatorio, a menudo, destruye los folículos pilosos produciendo cicatrices hiperpigmentadas y carentes de pelo.

DIAGNÓSTICO.

El diagnóstico clínico se realiza en base a la historia clínica: afectando a perros de edad temprana, generalmente primo-vacunados y con afecciones manifestadas de forma aguda, además de por los signos clínicos, acompañado de linfoadenopatía regional y la buena respuesta a los glucocorticoides.

El exámen citológico de las lesiones vesiculares y papulares muestra inflamación piogranulomatosa sin presencia de microorganismos. Los cultivos bacterianos son negativos. Finalmente, las biopsias de lesiones iniciales, revelan múltiples granulomas y piogranulomas discretos o confluentes consistentes en racimos de grandes macrófagos epitelioides con focos neutrofílicos de tamaños variables.

Los diagnósticos diferenciales incluyen, la Piodermia nasal, Angioedema de la cabeza y de la cara, Seborrea auricular, Reacciones alérgicas, Reacciones a picaduras de insectos, Sarna sarcoptica, Enfermedad pustulosa auricular, Dermatitis eosinofílicas, otras enfermedades inflamatorias auriculares, etc.

TRATAMIENTO CLÍNICO.

La terapia medicamentosa se basa en la administración oral de corticoides a dosis altas. La aplicación temprana de un protocolo de corticoterapia adecuado hace que la sintomatología clínica remita de forma clara y evidente. Las dosis de prednisona o prednisolona administradas son de 1 mg/Kg/cada 12 horas, durante el tiempo en el que la enfermedad es activa, que por lo general es de 10 a 14 días.

Se recomienda la aplicación de un antibiótico bactericida conjuntamente con lo anterior, fundamentalmente cuando existe evidencia clínica de infección bacteriana secundaria al proceso.

La lesiones se tratan tópicamente con enjuages astringentes, aunque en ocasiones el daño que les supone la manipulación de las regiones afectadas dificulte su empleo.

A continuación expondremos el caso clínico de un cachorro canino con celulitis juvenil, en el cual describimos la sintomatología, tratamiento y evolución del proceso.

El paciente es un cachorro de 8 semanas de vida, de raza Golden Retriever, y que se llama Woody. Se encuentra perfectamente desparasitado y con sus vacunas especiales para cachorro. Su alimentación es a base de pienso para cachorros.

Le hacemos una visita inicial, para un reconocimiento general normal y valorar su estado clínico, así como para dar aquellos primeros consejos que requieren sus dueños, ya que se trata del primer perrito que tienen.

La exploración general es completamente normal, salvo que sus pabellones auriculares, por su cara interna, están bastante sucios y, además, los ganglios submandibulares se encuentran ligeramente aumentados de tamaño. Recomedamos la higiene de ambos oídos con un higienizante antiséptico, en sulución ótica, así que le dejamos un frasco de limpiador auricular (Specicare ear cleaner canino), que deben aplicarlo instilando de 5 a 10 gotas y de 2 a 3 veces al día, realizando la limpieza del material exudado, mediante el empleo de una gasa.

Al día siguiente, los dueños acuden a la clínica veterinaria, alarmados por el comportamiento anormal de su mascota, ya que se encuentra apático y decaído.

Procedemos a realizar una anmnesis detallada, y en la cual obtenemos la información del comportamiento de decaimiento, postración, falta de apetito y escasa respuesta a estímulos externos, todo ello desarrollado en poco tiempo, ya que, a penas 28 horas antes habíamos explorado al cachorro.

A continuación, en la exploración física, nos destaca el ligero aumento de temperatura rectal: 39.2 ºC., el marcado aumento de los ganglios submandibulares, y fundamentalmente, la afectación de la región perinasal y la afectación bilateral de los pabellones auriculares. En la región del hocico, encontramos tumefacción edematosa (fotos 1 y 2), y en la región de la cara interna de ambos pabellones auriculares, observamos mucho contenido exudativo y restos de material sebáceo, que tras su cuidadosa limpieza, nos revelan la presencia de lesiones vesiculo- papulares bastante llamativas, así como algunas lesiones ya de carácter erosivo con presencia de pequeñas heridas sangrantes (fotos 3 y 4). El paciente, muestra bastante dolor e incomodidad en todo lo referente a su manipulación. En la otoscopia de ambos oídos, no apreciamos alteraciones, ni lesiones de los canales auditivos.

Realizamos un examen citológico de alguna de las lesiones, para comprobar la existencia o no de microorganismos y para valorar la celularidad presente en las mismas. El examen revela inflamación piogranulomatosa y ausencia de gérmenes.

Con los resultados de la anamnesis, exploración clínica y citología, concluimos el diagnóstico de Dermatitis y linfadenitis granulomatosa estéril juvenil ("Celulitis juvenil"). No obstante, el diagnóstico definitivo lo terminamos de asegurar tras la notable respuesta positiva mostrada después de los primeros días de tratamiento.

A los 6 días de tratamiento, la mejoría encontrada era bastante destacable. La región del hocico ya no presentaba la edematización marcada que mostraba al inicio del proceso, tampoco la lesiones vesiculo-pustulosas de los pabellones auriculares eran tan manifiestas, ni existía presencia de exudados óticos (fotos 5, 6 y 7). Los ganglios submandibulares presentaban un tamaño más normal, así como su estado de comportamiento y la respuesta mostrada ante la manipulación de las regiones afectada que ya no suponía la anterior situación dolorosa.

Finalmente, en el día 16 después de iniciado todo el proceso, la revisión clínica del cachorro, revela la total desaparición de lesiones dermatológicas, ya no se observa ningún tipo de lesión en la cara interna de los pabellones auriculares, el tamaño de los ganglios submandibulares es el normal, y únicamente mencionar que queda una ligera pigmentación en la región alrededor de la boca que es considerada como reminiscencia de todo lo anterior (fotos 8,9.10 y 11).

El tratamiento empleado consistió en la administración de un protocolo de corticosteroides que iríamos controlando periódicamente para ir reduciendo su dosis de forma paulatina, pero a la vez, de la forma más eficiente posible. De esta manera, establecimos un protocolo inicial donde administramos prednisona (Dacortin 5 mg), a razón de _ comprimido cada 12 horas, durante 5 días; para luego pasar a _ comprimido, cada 24 horas, durante otros 5 días, y finalmente, otros 5 días, con _ de comprimido al día.
Este protocolo lo controlamos cada 5 días, para ir reajustando la dosis, en función de la respuesta obtenida. A este respecto, decir que los 5 días iniciales, aunque notando una buena mejoría, optamos por prolongarlos otros 2 días más, hasta obtener una mayor respuesta. Por fin, los últimos 5 días, también los prolongamos otros 2 días más para finalizar el protocolo.

Este protocolo lo combinamos con el empleo de un antibiótico indicado para procesos de dermatitis, infecciones de piel, heridas infectadas, etc. Seleccionamos el Cefadroxilo en comprimidos orales (Cefa-cure 50 mg.), y la dosis a administrar fue de 1 comprimido , cada 12 horas, durante aproximadamente 15 días.

Indicamos la limpieza diaria de la región auricular, con el empleo de limpiadores auriculares (Specicare ear cleaner canino, Epi-otic), 2 veces al día y de forma que no suponga un "fastidio" para el perrito.

Por último, comentamos a sus propietarios la conveniencia de ser estrictos con la correcta alimentación del paciente, dándole un buen pienso adecuado para cachorros, ya que además de tratarse de un animal en pleno crecimiento, va a estar sometido a una medicación con ciertos inconveniente secundarios. A este respecto, decidimos incorporar algún complemento que ayude a la protección natural contra el desgaste articular. Se le administraría Condrovet comprimidos, (que es un complejo que contiene Condroitín Sulfato, Vitamina E y Sulfato de manganeso). La dosis administrada es de _ comprimido, cada 12 horas y durante, al menos, 1 mes.

DISCUSIÓN y CONCLUSIONES .

1. La Dermatitis y linfadenitis granulomatosa estéril juvenil, debido a lo desconocido de su etiopatogenia, es una de esas dermatosis que no se incluyen fácilmente en alguno de los grupos clásicos de patologías dermatológicas, por lo cual, aparecerá incluida en algún apartado de dermatosis varias, "cajón de sastre" o similar.

2. Se trata de una patología que afecta a perros jóvenes, y además, parece asociarse a determinadas razas. Su curso y evolución es bastante rápido. El diagnóstico no supone ninguna complicación y su respuesta al tratamiento es bastante eficaz.

3. El tratamiento inmunosupresor, debe ser planificado en función de la sintomatología inicial, y requiere el seguimiento estrecho para ir adaptándolo a la evolución del proceso y poder estar pendientes de posibles modificaciones.

4. Este tratamiento con cortocoides debe ser complementado con antibióticos, aunque el empleo de éstos, por sí mismos, no son los que resuelven el problema, ya que se trata de una patología que no está originada por gérmenes. Su administración se justifica por 2 circunstancias:
a) Suele haber un componente infeccioso secundario, generalmente debido , tanto al acúmulo de material exudativo, como también originado por autoagresiones que provocan la contaminación secundaria de las lesiones iniciales.
b) Además, debido al empleo de los corticoides, es bastante acertado el empleo de antibióticos, para contrarrestar los efectos de bajada de defensas de aquellos.

5. Es muy importante, que durante la fase de crecimiento de todo cachorro, y en especial, de estos pacientes que están siendo sometidos a una terapia que implica ciertos inconvenientes derivados de la propia medicación, se cuide lo mejor posible todo lo referente a la nutrición, ofreciendo una buena alimentación, equilibrada y especialmente diseñada para perros en crecimiento.

6. Recomendamos la administración de un complemento que ayude a la protección de las cartílagos, así como de algún suplemento vitamínico adecuado para los cachorros.

7. Aunque la respuesta clínica a la medicación es muy buena, y la satisfacción del propietario es evidente, hay que recordar que son todavía muchos los aspectos desconocidos referentes a este proceso.

8. En nuestra experiencia clínica, tan sólo hemos tenido 4 casos de celulitis juvenil, a lo largo de 5 años y entre los 3 Centros Veterinarios implicados. Esto da idea de lo poco frecuente de esta patología.

9. Además, decir, que de todos esos casos, la curación ha sido del 100% y que en ninguno de los pacientes se produjo recaídas.