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Estimulación temprana


estimulacion temprana


Educación temprana

Al igual que en humanos, la estimulación temprana es vital en el perro, tanto para su aprendizaje social, como para su inteligencia y habilidades.

Aunque para ciertos adiestramientos se buscan perros adultos, eso no significa que su rendimiento no esté determinado por sus primeras etapas de vida. La seguridad en si mismo y el grado de ansiedad con el que el perro se enfrenta al mundo se determinan muy temprano, apenas en los primeros meses de vida (4 a 8 semanas principalmente) durante el proceso llamado impronta y luego en menor medida durante la juventud. El desarrollo del sistema nervioso se ve determinado por la cantidad de estímulos que el animal reciba y de ahí la importancia de que este conozca gente y otros animales desde pequeño.

Lamentablemente cuando hablamos de estimulación temprana nos encontramos con un conflicto entre la salud y el desarrollo del temperamento. Un perro pequeño, de menos de 4 meses que aún no posee todas las vacunas necesarias, no está listo para salir a la calle por el riesgo de contagios, pero a la vez necesita recopilar experiencias que lo harán más apto para enfrentar cosas nuevas en el futuro. Lo ideal es que si se llega a sacar al animal de la casa a temprana edad se tenga especial cuidado en que no huela orinas ni heces ajenas y que no se junte con cualquier perro. Una opción algo menos riesgosa es llevarle a casa amigos que tengan todas sus vacunas y estén desparasitados y darle paseos muy cortos y controlados.

Es importante no cometer el error de sacar al perro en brazos con la intención de protegerlo en sus primeros paseos, lo ideal es que lo tengamos en un ambiente relativamente controlado en vez de eso. En otro artículo se habla de los problemas en su relación con otros perros que se puede originar al no establecer una relación normal y verse en exceso protegido, lo que podría traducirse en miedo a los demás en el futuro. Vemos ejemplos de esto en muchos perros de compañía que no saben relacionarse con otros animales por el exceso de mimos.

Otro factor vital es el evitar en lo posible toda experiencia negativa en las etapas tempranas, las más cruciales. Un perro joven de varios meses aunque pueda sufrir traumas, podrá recuperarse con más facilidad de ellos. Un perro pequeño que es atacado por otro, por ejemplo, podría crecer y atacar a los otros perros porque pensará que es la forma de evitar ser agredido antes, así muchas veces la bravura de un perro no es más que una respuesta defensiva a los temores que ejerce el entorno sobre el.

Un problema grave sucede cuando se evita intencionalmente la estimulación temprana por la idea errónea de que un buen guardián no debe conocer gente. Privado durante su desarrollo de las personas, luego ya mayor el perro estará tenso ante su presencia, pero eso sólo lo transforma en un perro inestable, impredecible y miedoso, no en un perro que proteja mejor su hogar o familia, al contrario, será probablemente con ella que se envalentonará más. Lamentablemente este sistema es muy utilizado incluso con razas que por naturaleza poseen un gran instinto de protección y guarda como los rottweilers, pastores alemanes y dobermann, logrando sólo estropear sus condiciones de perro de guarda y destruyendo su carácter, por naturaleza estable y equilibrado.

Una buena forma de enfrentar la educación de nuestro cachorro será permitir que conozca gente y otros animales; darle juguetes para que se divierta y no caiga en la depresión o el ocio excesivo; no crearle necesidades innecesarias acompañándolo todo el día si luego de adulto recibirá mucho menos atención; preferir juegos provechosos como ir a buscar objetos o buscar premios ocultos para estimular sus sentidos; acostumbrarlo desde pequeño a escalar (sin abusar por sus articulaciones aún débiles) y sortear obstáculos para ampliar nuestras posibilidades de paseo en el futuro; enseñarle ordenes básicas como sentado y echado, las cuales el perro puede aprender muy joven aunque demore más, y ante todo, buscar actividades que tanto amo como perro disfruten para que los momentos y paseos juntos no sean considerados un esfuerzo sino que un momento de relajación y esparcimiento.