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Una crianza responsable



A lo largo de mis 25 años como veterinario clínico de pequeños animales, se me ha preguntado muchas veces sobre la conveniencia o no de que vuestras perras tengan descendencia. Lo cierto es que no hay ninguna indicación o estudio científico que demuestre que esta práctica sea positiva o negativa para su salud. Aún así, sois muchos los que deseáis que vuestras hembras sean alguna vez en su vida madres y lo cierto es que, si se hace con ilusión y ganas, la experiencia suele ser maravillosa.

Lo que debe quedar claro es la responsabilidad que vais a adquirir si en un momento determinado tomáis la decisión. A pesar de los grandes esfuerzos que se hacen para evitar el abandono de animales, lo cierto es que año tras año, cuando vemos las cifras de los animales de compañía que son dejados a su suerte nos dan escalofríos. Las sociedades protectoras y los albergues no dan abasto para contener y cuidar el gran número de animales que llenan sus instalaciones. La mayoría por desgracia y por falta de adoptantes acabarán eutanasiados.

La gestación de la perra dura como termino medio más o menos dos meses. Durante los primeros 30 días, vuestro perra no va a requerir cuidados especiales, pero será a partir del primer mes cuando deberéis prestarles mayor atención. Las visitas al veterinario deberán ser mas frecuentes, así como los cuidados especiales entre los que se encuentran los cambios de alimentación, algunos tratamientos preventivos, y un par de visitas al veterinario para certificar que todo marcha bien.. Todo esto provocará un aumento de gastos económicos que deberéis tener en cuenta.

Lo más frecuente es que la gestación y el parto discurran con absoluta normalidad y que el alumbramiento de los cachorros no depare ninguna contrariedad. Pero, a pesar de todo, hay que contar con los posibles inconvenientes, como dificultades en el parto o alguna enfermedad durante la gestación.. Todo debe ser calculado y tenido en cuenta.

Lo recomendable es que antes de tomar la decisión seáis capaces de haber contactado con el suficiente número de amigos o conocidos que se puedan hacer cargo de los cachorros que a partir de los 45 días de vida deberán ser apartados de la madre y regalados o vendidos. Tengo algunas experiencias bastante desagradables en este sentido. Compromisos incumplidos que os pueden conducir en un momento determinado a un auténtico quebradero de cabeza. Afortunadamente estos casos no son los más frecuentes y casi siempre la experiencia resulta enriquecedora para los que habéis apostado por una decisión responsable.

Lo cierto es que asistir al parto de vuestra perra es una de las cosas más bellas que podréis ver en vuestra vida. Ver en directo el instinto animal en su más pura expresión es una experiencia muy enriquecedora. Os sorprenderéis día a día de como un animal en el que habéis depositado vuestro máximo cariño se afana en cuidar de su descendencia. Ver como les enseña, limpia, protege, alimenta, y cuida os llevará a considerar que la decisión que en un momento tomasteis ha merecido la pena.

El “problema” vendrá cuando esos pequeños “diablillos” empiecen a salirse del nido materno, a corretear por la casa y ha depositar sus “regalitos” por todas partes. Coincidirá más o menos con el momento en que mamá diga: “hasta aquí hemos llegado” y empiece a cansarse de que la expriman las mamas y la persigan por toda la casa. Empezará entonces un pequeño periodo en que tendréis que hacer de madres, alimentando y “educando” en lo posible a los cachorros.

Éste será el momento en que el veterinario os de los consejos adecuados para llevar esta parte de la historia en la que os habéis embarcado a buen puerto. Serán aproximadamente 15 días de fregona, y de algún “desastre” casero, pero, si fue una decisión consciente y bien informada todo será pasado por alto.

El momento más duro será el de la separación. Serán esos días en que uno tras otro, los cachorros vayan abandonando vuestro hogar, para alegría de su madre, que os aseguro que si lo hacéis paulatinamente, no los echara de menos. Ella volverá a ser la protagonista, la que coma primero y la que recobre la totalidad de vuestras caricias, atenciones y afectos. Para vosotros será un momento triste, pero de alegría al mismo tiempo, ya que habréis llevado la felicidad a otros hogares. Lo cierto es que algunos de mis clientes que han pasado por esta experiencia no se han arrepentido de haberla vivido. Algunos, incluso han repetido.