consejos para una mejor convivencia con tu perro.
¿Tienes problemas con el comportamiento de tu perro y no sabes como solucionarlo?
Si lo dejas solo en casa aulla, destroza los muebles, marca toda la casa.
Cuando lo sacas a pasear te tira tanto que parece que vas en un esquí.
Gruñe cuando te acercas a su plato de comida, cuando lo bajas del sofá.
Ladra cuando vienen visitas.
Tienes problemas de convivencia con tu bebé y tu perro.
Los perros actúan de esa manera porque están recibiendo de nosotros una información errónea y piensan que es así como tú le estás pidiendo que se comporten. No te preocupes, todo tiene solución si sigues unas pautas de conducta para comunicarte con él y eres constante.
Si tomas notas de estos consejos, la convivencia con tu perro mejorará. Todo consiste en hacerle entender que tú y todos los miembros de la familia mandáis en casa y que él sólo tiene que relajarse y disfrutar.
Nunca se saluda o se habla al perro nada más entrar a casa. Esperad a que él se quede tranquilo (5 ó 10 minutos) y entonces lo llamáis y lo acariciáis.
Siempre que entréis o salgáis por una puerta (sea de dentro de la casa o de la calle), vosotros salís y entráis primero, luego él.
Cuando estéis comiendo y él os pida algo, NUNCA le déis un trozo.
Antes de ponerle su comida, coged el comedero, rellenadlo y que él os vea comer algo. Que seáis los primeros en comer siempre, le recuerda cuál es su lugar y el vuestro en casa: ¡sois los jefes de la manada!. Cuando lo haya visto, le ponéis su comida a él.
Nunca os despidáis de él cuando vayáis a salir, se quedará inquieto y ladrará o destrozará todo hasta que volváis.
Siempre que haga algo bien, premiadle con alguna recompensa y decirle “muy bieeeen”. Cuando lo pilléis haciendo cualquier trastada, decidle "NO" enérgicamente en el momento. Con eso es suficiente.
Cuando estéis en algún parque con vuestro perro y al llamarlo no acuda, no vayáis a buscarle, o pensará que sois vosotros los que teníais que ir a su encuentro. Cuando vuelva, aunque haya tardado, no os enfadéis con él y recompensadle, pues lo ha hecho bien. Si en ese momento le riñérais lo estaríais confundiendo. Saludadle mucho y decidle “muy bieeeeen”. Si en lugar de esto recibiera una reprimenda, la próxima vez no vendría, porque esperaría un castigo.
Si tenéis un bebé, cuando llegue a casa dejad que él lo huela y lo reconozca como uno más de la familia y dadle una recompensa en ese momento (algo de comida), que él asocie al bebé con algo agradable. Es importante que antes de la llegada, le traigáis del hospital alguna prenda con el olor del niño para que la huela.
Enseña a tus hijos a no tratar al perro como un juguete o tendrás problemas.
Cuando lo saquéis a pasear, intentad que el perro siempre vaya a vuestro lado. Usad correas cortas y si tira os paráis o le dais a él pequeños tirones cortos y firmes. Las correas extensibles no son nada aconsejables para perros que tiran mucho.
Estas son sólo algunas técnicas que harán que tu perro entienda que los humanos son los “perros jefe” de la manada y entonces será posible una convivencia tranquila. Ellos necesitan disciplina, que se les dirija. Existe mucha bibliografía al respecto con la que podrás saber más del tema.
El secreto, como con los gatos, está en conocer al animal, su psicología, el por qué de su comportamiento y su significado, e intentar hablarle en su lenguaje. Cuando los "humanizamos", los tratamos como si fueran niños, y esperamos que obedezcan diciéndoles y haciendo las mismas cosas que haríamos con nuestros hijos...y no nos entienden.
Otras veces se portan mal porque los tenemos confundidos. Con la mitad de nuestros actos les dejamos que sean los jefes, porque nos apetece ser flexibles (dejarles picar de nuestra comida), le acariciamos y lo cogemos en brazos cuando están ansiosos y excitados (y entienden que se le está recompensando por ese comportamiento) porque nos apetecía darles un abrazo en ese momento...y al rato, pretendemos recordarles que mandamos nosotros cuando ya se han puesto muy pesados o está ladrando sin parar al llegar una visita. Hay que ser constantes y darles siempre el mismo mensaje: el jefe, soy yo.
¿Tienes problemas con el comportamiento de tu perro y no sabes como solucionarlo?
Si lo dejas solo en casa aulla, destroza los muebles, marca toda la casa.
Cuando lo sacas a pasear te tira tanto que parece que vas en un esquí.
Gruñe cuando te acercas a su plato de comida, cuando lo bajas del sofá.
Ladra cuando vienen visitas.
Tienes problemas de convivencia con tu bebé y tu perro.
Los perros actúan de esa manera porque están recibiendo de nosotros una información errónea y piensan que es así como tú le estás pidiendo que se comporten. No te preocupes, todo tiene solución si sigues unas pautas de conducta para comunicarte con él y eres constante.
Si tomas notas de estos consejos, la convivencia con tu perro mejorará. Todo consiste en hacerle entender que tú y todos los miembros de la familia mandáis en casa y que él sólo tiene que relajarse y disfrutar.
Nunca se saluda o se habla al perro nada más entrar a casa. Esperad a que él se quede tranquilo (5 ó 10 minutos) y entonces lo llamáis y lo acariciáis.
Siempre que entréis o salgáis por una puerta (sea de dentro de la casa o de la calle), vosotros salís y entráis primero, luego él.
Cuando estéis comiendo y él os pida algo, NUNCA le déis un trozo.
Antes de ponerle su comida, coged el comedero, rellenadlo y que él os vea comer algo. Que seáis los primeros en comer siempre, le recuerda cuál es su lugar y el vuestro en casa: ¡sois los jefes de la manada!. Cuando lo haya visto, le ponéis su comida a él.
Nunca os despidáis de él cuando vayáis a salir, se quedará inquieto y ladrará o destrozará todo hasta que volváis.
Siempre que haga algo bien, premiadle con alguna recompensa y decirle “muy bieeeen”. Cuando lo pilléis haciendo cualquier trastada, decidle "NO" enérgicamente en el momento. Con eso es suficiente.
Cuando estéis en algún parque con vuestro perro y al llamarlo no acuda, no vayáis a buscarle, o pensará que sois vosotros los que teníais que ir a su encuentro. Cuando vuelva, aunque haya tardado, no os enfadéis con él y recompensadle, pues lo ha hecho bien. Si en ese momento le riñérais lo estaríais confundiendo. Saludadle mucho y decidle “muy bieeeeen”. Si en lugar de esto recibiera una reprimenda, la próxima vez no vendría, porque esperaría un castigo.
Si tenéis un bebé, cuando llegue a casa dejad que él lo huela y lo reconozca como uno más de la familia y dadle una recompensa en ese momento (algo de comida), que él asocie al bebé con algo agradable. Es importante que antes de la llegada, le traigáis del hospital alguna prenda con el olor del niño para que la huela.
Enseña a tus hijos a no tratar al perro como un juguete o tendrás problemas.
Cuando lo saquéis a pasear, intentad que el perro siempre vaya a vuestro lado. Usad correas cortas y si tira os paráis o le dais a él pequeños tirones cortos y firmes. Las correas extensibles no son nada aconsejables para perros que tiran mucho.
Estas son sólo algunas técnicas que harán que tu perro entienda que los humanos son los “perros jefe” de la manada y entonces será posible una convivencia tranquila. Ellos necesitan disciplina, que se les dirija. Existe mucha bibliografía al respecto con la que podrás saber más del tema.
El secreto, como con los gatos, está en conocer al animal, su psicología, el por qué de su comportamiento y su significado, e intentar hablarle en su lenguaje. Cuando los "humanizamos", los tratamos como si fueran niños, y esperamos que obedezcan diciéndoles y haciendo las mismas cosas que haríamos con nuestros hijos...y no nos entienden.
Otras veces se portan mal porque los tenemos confundidos. Con la mitad de nuestros actos les dejamos que sean los jefes, porque nos apetece ser flexibles (dejarles picar de nuestra comida), le acariciamos y lo cogemos en brazos cuando están ansiosos y excitados (y entienden que se le está recompensando por ese comportamiento) porque nos apetecía darles un abrazo en ese momento...y al rato, pretendemos recordarles que mandamos nosotros cuando ya se han puesto muy pesados o está ladrando sin parar al llegar una visita. Hay que ser constantes y darles siempre el mismo mensaje: el jefe, soy yo.
