Sobre Perros  
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Como carnívoro típico, el perro es un mamífero cazador, que antaño debía capturar las presas que le servían de alimento y que incluso en la actualidad, si vuelve a la vida salvaje, se comporta como depredador de ganado y herbívoros silvestres.

La ración del perro se especifica según diferentes supuestos como de mantenimiento: necesaria para la subsistencia y equilibrio alimenticio en ejemplares que no realizan prácticamente ejercicio. De trabajo: que corresponde a las necesidades que debe afrontar la actividad cotidiana normal del animal según la tarea que se le encomiende, y máxima o crítica, esencial para la buena salud de ejemplares sometidos a ejercicios muy duros o extenuantes y en condiciones climatológicas adversas. Ejemplo típico de este tipo de animales lo constituyen las razas nórdicas de tiro y los sabuesos de caza mayor.

Componentes de la dieta

Hidratos de carbono, lípidos y proteínas, forman los soportes básicos en la alimentación del perro que será acompañada por vitaminas y otros principios esenciales para su desarrollo y metabolismo.

La ración de mantenimiento deberá apoyarse fundamentalmente en comidas ricas en proteínas, e hidratos de carbono, en menor proporción. La carne magra, el arroz y las verduras, se adaptan muy bien a este esquema, que debe huir de los alimentos ricos en grasas, fácilmente acumulables y que dotan al animal de ciudad sobrealimentado de ese típico aspecto de obesidad característica. La dieta de trabajo incluirá una proporción algo mayor de carnes magras (exceptuando derivados del cerdo), incrementándose notablemente la proporción de cereales y pan, de gran riqueza hidrocarbonada, y
aumentando discretamente la proporción de grasas incluidas en carne con vetas de blanco,
especialmente pecho y costillas.

Las raciones críticas, deben ser administradas previamente al ejercicio duro incluyendo una dosis elevada de grasas animales integrando piezas con gordo de ganado caballar y vacuno. Esta grasa suplementaria, permite a los perros la formación de tejidos de reserva que les posibilitan la realización de tareas duras, a menudo con alimentación menos espartana durante ese periodo. Los huesos, muy adecuados para perros de gran tamaño, favorecen la ingestión de principios carbonados ricos en fósforo y son muy apreciados por casi todas las razas caninas Sin embargo, es fundamental recordar la absoluta contraindicación de la administración de huesos de ave o de ovino
fácilmente astillables, que puedan producir lesiones internas e incluso perforaciones digestivas en los perros.

Comidas preparadas

El desarrollo de la industria alimentaria en el sector de animales de compañía nos brinda hoy multitud de preparados en lata, en forma de grandes salchichas o como expandidos secos y porosos, que reciben la denominación de piensos compuestos.

La inclusión en la dieta diaria de pienso seco asegura la dotación de vitaminas y principios minerales que de otra forma pudiera resultarnos engorroso aportar.

Insistimos en la conveniencia de la aportación regular de pienso, pero tenemos que recalcar la necesidad de líquido que esta alimentación condiciona. El agua abundante, en proporción creciente, con la cantidad de pienso granulado suministrado, es requisito indispensable en este tipo de mantenimiento del perro.